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martes, 1 de septiembre de 2015

¡¡¡ IT'S A FAKE !!!



La súper luna del pasado día 29 de agosto motivó a muchos fotógrafos a salir para capturar el momento. Yo fui uno de ellos.



Como siempre que se va a producir un acontecimiento de estas características, me documenté sobre el tamaño aparente, la posición, y el horario que tendría el espectáculo.

Tenía en mente una localización, un escenario, un encuadre y visualizaba la imagen que quería hacer. Se que en la fotografía de paisaje de naturaleza siempre hay una variable difícil de predecir, es la que imponen las condiciones meteorológicas, pero en esta ocasión todo parecía predecible.
Para conseguir una fotografía de la luna que ocupe un espacio considerable en el encuadre, hace falta disponer de un tele de F:500 como mínimo. Hay que buscar un sujeto contra el cual queremos que aparezca la luna que tenga interés para que le de a la fotografía sentido. Yo había elegido el radomo de una de las antenas del Centro Astronómico de Yebes en Guadalajara y me habían prestado el 500 de Canon con un duplicador de 1.4, total disponía de un 700 de gran calidad.

Durante la mañana del sábado me acerque al escenario para calcular la posición en la cual debería colocarme, la distancia hasta el sujeto que tendrá como fondo la luna es muy importante para que los elementos quepan en el encuadre, creo que estaria entre 1000 y 1200 metros de distancia. Estoy utilizando el programa Photopills, el cual recomiendo como fuente de información para las salidas y puestas del sol y la luna, y sus tránsitos aparentes sobre la Tierra. Con su ayuda trecé la línea que unía la posición de salida de la luna, con el radomo y yo e hice algunos disparos a las antenas para comprobar el encuadre y el tamaño que tendrían en la imagen con ese objetivo.

A las 20:00 estaba en la zona preparando el equipo, había metido el coche por una campo de trigo ya cosechado y la luna debería aparecer a las 20:35.

Pero como pasa muchas veces la variable meteorológica modificó mis previsiones. Se levanto viento y aparecieron nubes en el horizonte.

El viento me impedía hacer disparos, saldrían todos trepidados debido a la envergadura del objetivo y a que la rotula del trípode no era la más adecuada para esta situacion.

Desmonte el trípode e instale rápidamente el equipo sobre el techo del coche. Ahora no había trepidación, pero todos los errores no se pueden achacar siempre a que sea culpable otro, en este caso a la meteorología, yo también me había equivocado. La luna apareció ligeramente desplazada de la posición que había pensado, no me daba tiempo a corregir este error y además las nubes empezarían a taparla justo a la altura del radomo.

Dispare a la luna sola. Se ocultó entre las nubes, y cuando volvió a aparecer ya estaba muy alta para lo que yo tenía pensado.

Me volví a casa pensando que la próxima vez debería usar mejor y con mas cuidado el programa Photopills, pero con la dsiculpa de las dificultades no controlables que se presentan siempre para hacer fotografía de paisaje en la naturaleza.

Fue al dia siguiente, viendo algunas imágenes de las superlunas, que se me ocurrio pensar en que quizá algunas de ellas no eran relaes del todo y decidi hacer un montaje con las tomas que habia realizado.

Habitualmente no suelo modificar el contenido de una imagen. De vez en cuando fusiono tomas del mismo encuadre con diferentes exposiciones para mejorar el rango dinámico o para mejorar el ruido.
No estoy en contra de hacer montajes de varias escenas para conseguir otra diferente, esto forma parte de la creatividad del autor, otra cosa es que se trate de engañar en una fotografía diciendo que es una sola toma. Pero bueno eso es cosa de cada uno.

Hacer un montaje con este tipo de tomas es muy fácil, no es un ejercicio que requiera ninguna habilidad especial y cualquiera que use medianamente Photoshop lo sabe hacer, por tanto el motivo de que yo lo haya hecho y lo ponga como fotografía principal en esta entrada no se debe a nada presuntuoso, sino simplemente es una excusa para contar como se pueden hacer fotografías de la luna y los condicionantes que hay que tener en cuenta en la fotografía de paisaje de naturaleza.

El sujeto a fotografiar en el horizonte. Las nubes al fondo y el 'pepino' en primer término encima del coche. iPhone 6+

La fotografía que abre esta entrada es la unión de estas dos que aparecen a continuación: el primer plano del radomo del Centro Astronómico de Yebes y la luna poco antes de ocultarse entre las nubes.


El radomo del Centro Astronómico de Yebes. Canon 5DMII con Canon F500 y duplicador 1.4

La luna poco antes de ocultarse entre las nubes. Canon 5DMII con Canon F500 y duplicador 1.4


sábado, 1 de agosto de 2015

El pescador

Los fotógrafos de paisaje y naturaleza tienen la mala costumbre de buscar los sitios más inaccesibles para intentar conseguir un punto de vista de un paisaje que no sea el típico.


Incluso en los sitios más comunes y populares le dan vueltas al paisaje para evitar caer en lo convencional.
Puede ser buscando las horas más propias para conseguir que la luz se acomode a sus gustos, como colocarse en el lugar más inapropiado para la seguridad, o elegir los peores momentos meteorológicos.
Mi experiencia en estas lides me ha llevado a colocarme en estas situaciones, y aunque no lo digo como si se tratara de un acto extraordinario ya que hay miles de aficionados en el mismo caso, mis posibilidades físicas no están muchas veces a la altura de lo que sería deseable. Debo decir también en mi descargo que los riesgos que asumo los tengo controlados (al menos eso quiero creerme).
Pues bien, si la fotografía es en la costa, casi siempre he encontrado un pescador (de caña) o indicios de que allí han estado pescadores, por muy dificil y peligroso que a mi me pareciera el lugar.
Esta reflexión me lleva a pensar que los pescadores de caña en el mar son tan imprudentes como los fotógrafos de paisaje, aunque esta imprudencia sea siempre para conseguir las mejores piezas.

La historia de esta fotografía es la de la espera, haciendo tiempo y buscando localizaciones para futuras sesiones.


La idea que llevaba en la cabeza era la de una puesta de sol a través de un puente natural de piedra sobre el mar. Era pronto, estuve buscando la posición más adecuada para lo que yo quería, hice unas fotos de prueba, comprobé que el sol se pondría de tal manera que teñiría el fondo del cielo a través del puente y que su reflejo sobre las aguas moviéndose lentamente con la subida de la marea daría un color a la escena que yo ya había visto en mi cabeza ...
Me acerque a las moles de roca próximas y empece a disparar a contraluz utilizando de suelo las piedras y las algas que la marea aún no había cubierto. Entonces es cuando me di cuenta de la pequeñísima silueta del pescador sobre el borde del acantilado.
Me llamó la atención sobre todo porque yo había estado valorando la posibilidad de llegar hasta allí, pero la deseche por que me pareció que podría ser peligroso.

 Las nubes empezaban a cubrir el cielo cuando aún quedaban más de dos horas para que empezase el atardecer.


Lo típico del cielo asturiano es que aparezca nublado. Sin embargo las nubes muchas veces acentúan la escena, me decía para mi y se lo decía para convencerme a Pilar, mi mujer que siempre está conmigo en estas circunstancias.
Seguramente en el ocaso aparecerá algún claro, pensaba.
Las nubes se tornaron grises, oscuras, bajas y el cielo se cerró.
Recogimos los bártulos pasadas las once, ni puesta de sol, ni luces, ni estrellas ni nada. ¡Y encima empieza a llover!