lunes, 4 de noviembre de 2019

El Mar Rojo






Llevo visitando este pueblo varios años, pero siempre limitando mi mirada hacia el rojo de este mar a orillas del río Escabas. Siempre buscando la fotografía que no pude hacer el año anterior, o tratanado de conseguir el efecto más espectacular de la combinación entre los rojos, magentas, azules del cielo, amarillos y verdes de los frondosos árboles de rivera que jalonan el curso del rio.
Aunque si puedo hago algo de gasto en la zona y consumo sus productos, me he preocupado más del continente que del contenido, más de si ya están rojos los mimbres, si las hojas de los árboles se han caído o permanecen, pero poco del porque de este cultivo y su trascendencia en la actualidad.
He buscado información al respecto y he encontrado un artículo que me parece muy interesante, y que hace que vea los campos de mimbre como algo mas que un escenario fotográfico.

Todas las fotografías de esta entrada se han tomado en noviembre de 2019
(Canon M5 Sigma 70-200)
























viernes, 5 de julio de 2019

Amor de madre




Algunos de los días más calurosos de final de junio, muchas crías de las pequeñas aves que merodean por mi jardín, al sentirse con suficientes fuerzas, se lanzan del nido bien voluntariamente o quizá ayudados por sus hermanos para hacer más hueco en el minúsculo nido.
Sea como fuere este pequeño verderón se encontró en medio de la carretera a merced de los vehículos que puedan pasar, que afortunadamente no son muchos.
El vuelo que hizo desde el nido hasta tocar el suelo puede que le hiciera pensar en que ya estaba volando solo, sin embargo una vez en la tierra pudo comprobar que no era capaz de levantarse aún esforzando la potencia de sus alas, que no son todavía suficientes.
Así lo encontré en la calle, frente a la puerta de mi casa. Lo recogí, se lo enseñé a mis nietos, y a esteos les conté la fragilidad del pobre animal, solo, sin capacidad de alimentarse y expuesto a los gatos que pasean a sus anchas por el patio de mi casa.
Observávamos el comportamiento del verderón, sus llamadas de ayuda hacia sus padres, y la respuesta que recibía, así que lo colocamos en una rama de un arbusto y esperamos.